{"id":307,"date":"2017-08-08T07:02:48","date_gmt":"2017-08-08T05:02:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.editorialgeu.com\/blog\/?p=307"},"modified":"2017-08-16T08:25:51","modified_gmt":"2017-08-16T06:25:51","slug":"la-asuncion-del-error-la-auto-exigencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.editorialgeu.com\/blog\/la-asuncion-del-error-la-auto-exigencia\/","title":{"rendered":"La asunci\u00f3n del error y la auto-exigencia"},"content":{"rendered":"<p>\u201cYo no me he equivocado. Habr\u00e1s sido t\u00fa\u201d. \u201cYo no lo he entendido mal. Ser\u00e1 que t\u00fa no has sabido explicarte\u201d. \u201cYo no he sido, has sido t\u00fa\u201d. Asumir nuestros errores no es algo que estemos dispuestos a hacer alegremente. Es m\u00e1s, en la mayor\u00eda de los casos, solemos resistirnos a hacerlo buscando mil y una excusas y justificaciones, y cuando vemos que no nos queda m\u00e1s remedio, apretamos los dientes y decimos con voz destemplada: \u201cPues si t\u00fa lo dices\u2026 \u00a1me habr\u00e9 equivocado!\u201d. Seguramente alg\u00fan lector estar\u00e1 pensando ahora mismo: \u201cYo no tengo ning\u00fan problema en aceptar mis errores\u201d. Nos alegramos. Siempre y cuando esa afirmaci\u00f3n proceda directamente desde su propia esencia y no sea una falacia construida en alg\u00fan rinc\u00f3n del ego.<!--more--><\/p>\n<p>De peque\u00f1os, aprendemos muchas cosas. La gran mayor\u00eda, de hecho. Durante nuestros primeros a\u00f1os de vida adquirimos los patrones con los que vamos a relacionarnos durante el resto de nuestros d\u00edas. De ah\u00ed que la educaci\u00f3n sea una labor tan importante y de tanta responsabilidad. Ojo, aunque los cuidadores principales son los directamente implicados en esta delicada misi\u00f3n, desde nuestro punto de vista consideramos que todo aquel que rodea a un ni\u00f1o est\u00e1 ejerciendo, de manera consciente (\u00a1por favor!) o de manera inconsciente (menos recomendable), una labor educativa.<\/p>\n<p>Si hemos tenido la suerte de crecer en un ambiente en el que la comprensi\u00f3n, la empat\u00eda, el respeto, el perd\u00f3n y el amor incondicional estaban presentes (y, por supuesto, unos v\u00ednculos de apego sanos), es muy probable que hayamos o\u00eddo con frecuencia mensajes del tipo: \u201cNo te preocupes, todos nos equivocamos\u201d, \u201cla equivocaci\u00f3n no es algo terrible\u201d o \u201ces normal equivocarse, no pasa nada\u201d. Pero todos sabemos que <em>s\u00ed<\/em> ocurren <em>cosas <\/em>cuando nos equivocamos. Y, a menudo, desagradables para nosotros. No estamos hablando de algo desastroso, como puede ser un error que implique un da\u00f1o f\u00edsico a otra persona. Estamos refiri\u00e9ndonos a esas peque\u00f1as consecuencias que tienen lugar en nuestra vida cotidiana y que hacen que se vaya labrando el camino hacia nuestra auto-exigencia.<\/p>\n<ul>\n<li>Pap\u00e1 sonre\u00eda, pero cuando le digo la nota que he sacado en el examen, su gesto ya no es tan sincero, de hecho\u2026 empiezo a sentir que hace esfuerzos por ocultar lo que yo creo que puede ser decepci\u00f3n, miedo a mi fracaso escolar, miedo a su fracaso como educador, etc.<\/li>\n<li>Mam\u00e1 me animaba a gritos desde las gradas en la final, pero cuando me acerco a ella una vez terminado el juego, y despu\u00e9s de haber fallado el penalti que hubiera logrado nuestra victoria, su abrazo ya no es tan c\u00e1lido como el que me dio antes de entrar al campo. Me dice que \u201cno me preocupe, que lo importante es participar\u201d, pero siento que, en realidad, le habr\u00eda encantado poder salir del polideportivo orgullosa, mostr\u00e1ndome a los dem\u00e1s sobre sus hombros y dici\u00e9ndoles a todos (sin palabras): \u201chemos ganado gracias a mi hija\u201d.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Estas son situaciones muy ben\u00e9volas y podr\u00edamos decir que incluso podr\u00edan ser m\u00e1s o menos ciertas, pues dependen de la interpretaci\u00f3n que el ni\u00f1o haga de lo ocurrido (no sabemos qu\u00e9 pensaban o sent\u00edan realmente el padre o la madre de nuestros ejemplos, pero, a prop\u00f3sito\u2026 \u00bfqu\u00e9 es la realidad sino el conjunto de interpretaciones que hacemos cada uno de nosotros de cada uno de los sucesos ocurridos en cada uno de los momentos de nuestras vidas?). Fij\u00e9monos ahora en situaciones algo m\u00e1s expl\u00edcitas. La fiesta de fin de curso en la que el ni\u00f1o se equivoca al recitar la poes\u00eda. Inmediatamente puede ver las risas mal disimuladas de sus compa\u00f1eros e incluso de algunos adultos. La ni\u00f1a que, con su comportamiento descuidado, tropieza con un camarero y le hace volcar sobre ella toda la bandeja con las bebidas que llevaba.<\/p>\n<p>No podemos negarlo. Las equivocaciones tienen consecuencias. De hecho, todos y cada uno de nuestros comportamientos tienen consecuencias. \u00bfNo te suena el <em>efecto mariposa<\/em>? De ah\u00ed la importancia de vivir de manera responsable y consciente, pues nunca podemos llegar a saber hasta qu\u00e9 punto o a qui\u00e9n puede influir nuestra sola presencia en un lugar determinado en un momento preciso.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo relacionamos la dificultad de responsabilizarnos de nuestros errores y la auto-exigencia? Conforme vamos creciendo, nos vamos imponiendo una serie de normas (cada uno las suyas), normalmente bastante r\u00edgidas e inflexibles y una serie de metas de muy diversos tipos (desde comprar el mejor coche del mercado hasta conseguir el amor de una pareja). Cuando vemos que nos hemos equivocado y apartado de ellas, inmediatamente nos abruma una espiral de emociones que me alejan del bienestar: miedo al rechazo y a la falta de amor de los dem\u00e1s, verg\u00fcenza, culpa y remordimiento, enfado, etc. \u00bfQu\u00e9 hace un ni\u00f1o con todo esto pes\u00e1ndole en el pecho y en el est\u00f3mago? Tiene varias opciones. Hacer responsable de su error a otros\u2026 o mentir. El conocido \u201cyo no he sido\u201d es un escudo que nos protege del castigo externo y del malestar interno que me provoca el haber fallado. Un parapeto que debe ser bastante eficaz, por cierto, porque de adultos lo seguimos usando muy a menudo\u2026 \u00bfo no?<\/p>\n<p>Salve la iron\u00eda, con frecuencia el tema de la mentira es algo que preocupa profundamente a padres y educadores dado el impacto que tiene sobre las relaciones de confianza. Nuestra propuesta de hoy es tratar de ver un poco m\u00e1s all\u00e1 de la inquietud inicial. \u00bfQu\u00e9 hay detr\u00e1s de ella? \u00bfQu\u00e9 es lo que verdaderamente est\u00e1 provocando en el ni\u00f1o que no sea capaz de asumir su equivocaci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 emociones acompa\u00f1an a sus equivocaciones?<\/p>\n<h3>Ejercicio pr\u00e1ctico<\/h3>\n<p>La pr\u00f3xima vez que tengas la certeza de que tu hijo ha cometido un error y est\u00e1 mintiendo para no asumirlo, prueba a hacer el siguiente ejercicio.<\/p>\n<ul>\n<li>Id a un lugar tranquilo y sin interrupciones.<\/li>\n<li>Si\u00e9ntate en el suelo y p\u00eddele que \u00e9l lo haga apoyando su espalda sobre tu pecho. Respirad juntos hasta que vuestros ritmos est\u00e9n acompasados.<\/li>\n<li>Conversad sobre las siguientes cuestiones:\n<ul>\n<li>\u00bfQu\u00e9 emociones siente cuando se equivoca?<\/li>\n<li>\u00bfA qu\u00e9 consecuencias teme? Expl\u00edcale que las consecuencias rara vez son tan dram\u00e1ticas o tan terribles como a menudo pensamos y que con frecuencia, el peor de nuestros temores no suele ocurrir.<\/li>\n<li>Juega con \u00e9l a preguntarle qu\u00e9 es lo peor que podr\u00eda suceder y trata de llevar las situaciones hasta el extremo para que sean divertidamente grotescas e irreales.<\/li>\n<li>Ens\u00e9\u00f1ale a ver el error no como un fracaso, sino como una oportunidad de crecimiento. Tratar de que asuma que la equivocaci\u00f3n es el primer paso para el aprendizaje.<\/li>\n<li>Transm\u00edtele la importancia de asumir la responsabilidad de sus propios actos. Ese comportamiento,unido a la sinceridad y la honestidad, le van a proporcionar estados de \u00e1nimo m\u00e1s positivos y mejorar\u00e1n sus relaciones con los dem\u00e1s.<\/li>\n<li>Recu\u00e9rdale que no tiene que esforzarse por buscar una perfecci\u00f3n que ya est\u00e1 en su interior. Cada uno somos seres perfectos en nuestra esencia. Solo hay que dejarla salir, que se exprese y estar abiertos a todos los aprendizajes y experiencias que nos ofrece la vida.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p>Algo importante antes de hacer el ejercicio con tu hijo. Reflexiona sobre c\u00f3mo vivencias t\u00fa tus propios errores y pon en pr\u00e1ctica todo lo anteriormente citado. Seguro que si eres capaz de vivir las equivocaciones de esta forma, lo transmitir\u00e1s a tu hijo y lo ayudar\u00e1s a crecer un poco m\u00e1s libre de las exigencias (hacia \u00e9l mismo y hacia los dem\u00e1s) y del perfeccionismo.<\/p>\n<p>Y de paso\u2026 \u00a1t\u00fa tambi\u00e9n ser\u00e1s un poco m\u00e1s feliz!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cYo no me he equivocado. Habr\u00e1s sido t\u00fa\u201d. \u201cYo no lo he entendido mal. Ser\u00e1 que t\u00fa no has sabido explicarte\u201d. \u201cYo no he sido, has sido t\u00fa\u201d. Asumir nuestros errores no es algo que estemos dispuestos a hacer alegremente. 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