{"id":998,"date":"2018-11-26T08:00:28","date_gmt":"2018-11-26T07:00:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.editorialgeu.com\/blog\/?p=998"},"modified":"2018-12-04T13:58:03","modified_gmt":"2018-12-04T12:58:03","slug":"bienvenido-enfado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.editorialgeu.com\/blog\/bienvenido-enfado\/","title":{"rendered":"Bienvenido, enfado"},"content":{"rendered":"<p>Reflexion\u00e1bamos en la entrada del mes pasado sobre la relaci\u00f3n entre nuestras carencias, la satisfacci\u00f3n de nuestras necesidades, la frustraci\u00f3n y el enfado. Vamos a centrarnos hoy en esta \u00faltima. El enfado es una energ\u00eda muy intensa, que va de dentro hacia fuera y que moviliza todo el organismo.<!--more--> El enfado tiene importantes funciones en nuestras vidas, lo que hace de ella una emoci\u00f3n muy interesante a la hora de ser explorada y gestionada:<\/p>\n<ul>\n<li>Nos ayuda a tomar consciencia de que hay un impedimento que est\u00e1 impidiendo que nuestra necesidad se vea satisfecha.<\/li>\n<li>Pone en movimiento al organismo, llevando a cabo las actuaciones necesarias para dar satisfacci\u00f3n a nuestra necesidad y regresar a nuestro estado de calma inicial.<\/li>\n<li>Prepara fisiol\u00f3gicamente el cuerpo para defenderse en caso de amenaza (real o imaginada): bien enfrent\u00e1ndose o bien iniciando la retirada si es que sospechamos que va a ser m\u00e1s eficaz para nuestra supervivencia.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Como vemos, nos da la fuerza que necesitamos para <strong>ponernos en movimiento<\/strong>. Por ejemplo, en los casos de p\u00e9rdidas, una de las fases del duelo es, seg\u00fan Elisabeth K\u00fcbler-Ross, la de enfado. Pocas veces comprendemos que esta etapa, al igual que todas las dem\u00e1s, es necesaria y tiene su aquel: ayuda a la persona a salir de un estado de par\u00e1lisis que le impide seguir avanzando en el proceso de superaci\u00f3n de la p\u00e9rdida. De nuevo vemos que esta emoci\u00f3n que tanto nos disgusta y que tanto desasosiego nos crea es imprescindible para nuestro bienestar aunque a priori no lo parezca.<\/p>\n<p>Los(as) m\u00e1s j\u00f3venes de la casa suelen tener bastante m\u00e1s claro cu\u00e1les son sus deseos y cu\u00e1les son los obst\u00e1culos que desencadenan su frustraci\u00f3n y su enfado. \u201cQuiero ir con mi amigo a actividades deportivas (deseo). T\u00fa, mam\u00e1, no me lo permites (obst\u00e1culo). Me enfado\u201d. Es cuando el ambiente comienza a dirigirles ciertos mensajes sobre la vivencia y gesti\u00f3n de esta emoci\u00f3n cuando a menudo comienza a embrollarse la madeja. Veamos algunos ejemplos:<\/p>\n<h3>\u201cNo te enfades\u201d<\/h3>\n<p>Como si nosotros tuvi\u00e9ramos la potestad de decirle a alguien c\u00f3mo debe sentirse. Mis emociones son m\u00edas y yo decido sobre ellas. As\u00ed como nadie m\u00e1s que yo es responsable de mi sentir, tampoco yo puedo gobernar el mundo emocional de nadie. Y cu\u00e1ntas veces lanzamos esta orden (porque, aunque no tengamos consciencia, a menudo la pronunciamos como si fuera un mandato).<\/p>\n<h3>\u201cNo tienes <em>derecho<\/em> a enfadarte por eso\u201d<\/h3>\n<p>Otra curiosidad. <em>Yo<\/em>, desde <em>m\u00ed<\/em>, decido la causa o circunstancia por la que es l\u00edcito o no que te enfades. Visto ahora, \u00a1qu\u00e9 sinsentido!, \u00bfverdad? Pero, \u00bfverdad que lo decimos?<\/p>\n<h3>\u201cLas ni\u00f1as buenas no se enfadan\u201d y \u201cLos ni\u00f1os se enfadan m\u00e1s que las ni\u00f1as\u201d<\/h3>\n<p>Aqu\u00ed recibimos una fuerte carga de educaci\u00f3n de g\u00e9nero. En l\u00edneas generales, el enfado es una emoci\u00f3n m\u00e1s permitida y justificada en los hombres que en las mujeres. No nos llama la atenci\u00f3n (o, al menos, no demasiado) ver a un grupo de ni\u00f1os pele\u00e1ndose en el recreo. Pero s\u00ed que nos sobresaltamos bastante m\u00e1s cuando se trata de un grupo de ni\u00f1as. Teniendo en cuenta que es una emoci\u00f3n que como estamos viendo est\u00e1 implicada en la detecci\u00f3n y satisfacci\u00f3n de las necesidades, es m\u00e1s que necesaria que sea reconocida, permitida y solventada por todo el mundo, independiente de cu\u00e1l sea su g\u00e9nero. En este punto, continuamos tendiendo a pensar que existen <em>emociones de ni\u00f1as<\/em>, como la ternura, el amor o el miedo, y <em>emociones de ni\u00f1os<\/em>, como el enfado, el nerviosismo o el desprecio. Desde esta creencia, totalmente incapacitante para unas y para otros, transmitimos una educaci\u00f3n insana, sesgada y represiva en la que se suele ver como algo natural y a veces incluso justificable, el enfado en los ni\u00f1os. Aparte de otras muchas, esto tiene una grave consecuencia, y es que a veces los ni\u00f1os\/hombres \u2013hacemos menci\u00f3n a los dos-, utilizan el enfado para enmascarar otras emociones como la tristeza o el miedo, menos <em>socialmente\u00a0<\/em>permitidas para ellos. Esta desconexi\u00f3n y falta de ajuste, a menudo provoca sufrimiento y falta de entendimiento con uno mismo y con las dem\u00e1s personas.<\/p>\n<h3>\u201cYo no tengo la culpa de tu enfado. Eso es cosa tuya\u201d<\/h3>\n<p>Verdad. Hemos comentado antes y en otras entradas que yo soy la \u00fanica persona responsable de mis emociones. Pero tambi\u00e9n es claro que somos seres sociales que vivimos en relaci\u00f3n con el ambiente y con quienes nos rodean. En una interacci\u00f3n, ambas personas tienen su parte de responsabilidad sobre lo que ocurre. \u201cEs problema tuyo enfadarte porque yo te est\u00e9 metiendo el dedo en el ojo. Podr\u00eda no molestarte ni dolerte o podr\u00edas interpretar la situaci\u00f3n de otra manera y no sentirte as\u00ed\u2026\u201d. Bien, s\u00ed que podr\u00eda pero t\u00fa est\u00e1s haciendo algo que me est\u00e1 da\u00f1ando. Entendemos la met\u00e1fora, \u00bfverdad? Un poco de claridad en la comunicaci\u00f3n, honestidad, respeto, escucha, amor y empat\u00eda pueden ayudarnos con esto. En este sentido, tomar contacto con nuestro enfado y con nuestra frustraci\u00f3n a veces tambi\u00e9n nos facilita apartarnos de manipulaciones, de relaciones de dependencia y de v\u00ednculos insanos que pueden poner en peligro incluso nuestra propia vida (v\u00e9ase, por ejemplo, los casos de maltrato).<\/p>\n<h3>\u201cEst\u00e1s siempre enfadado(a)\u201d<\/h3>\n<p>Hay quienes parece que ese sea su estado natural y que han hecho de esta emoci\u00f3n su zona de confort. Suelen ser personas con escasa escucha a sus aut\u00e9nticas necesidades, a menudo confusas con respecto a ellas y poco responsables, en la medida en que suelen otorgar a los(as) dem\u00e1s la obligaci\u00f3n de adivinar qu\u00e9 necesitan y de darles la satisfacci\u00f3n que precisan. La frustraci\u00f3n, la tensi\u00f3n y el desequilibrio es una constante y se mueven c\u00f3modas en esa energ\u00eda, transmiti\u00e9ndola a su alrededor como las ondas de un estanque. A veces nos preguntamos por qu\u00e9 nuestras(os) hijas(os) parecen estar permanentemente enfadadas(os). Deteng\u00e1monos un momento a mirarnos al espejo: ce\u00f1o fruncido, mand\u00edbulas apretadas, labios tensos, tono de voz elevado, bufidos, quejas y refunfu\u00f1os\u2026 Va a ser que somos modelos magn\u00edficos de enfado y ni siquiera nos hab\u00edamos dado cuenta de ello.<\/p>\n<h3>\u201cNo te enfades, que vas a enfermar\u201d y \u201cNo te enfades que te va a subir la tensi\u00f3n\u201d<\/h3>\n<p>Bien es cierto que el enfado produce tal descarga en los distintos sistemas fisiol\u00f3gicos, que los estados mantenidos en el tiempo pueden llegar a provocar desde dolores de est\u00f3mago o jaquecas hasta ataques al coraz\u00f3n o infartos cerebrales. A nivel de salud de nuestro cuerpo, esta es una de las razones por las que es m\u00e1s que recomendable <em>no tragarnos\u00a0<\/em>el enfado y s\u00ed reconocerlo a tiempo \u2013cuando a\u00fan no se ha desatado la espiral de ira o explotado el volc\u00e1n- y aprender a gestionarlo de manera saludable y no dej\u00e1ndolo salir de cualquier manera como si de un tsunami se tratara.<\/p>\n<p>En este post hemos tratado de clarificar la funcionalidad de esta emoci\u00f3n, su necesidad de reconocerla, de dignificarla y de estar alerta ante los mensajes que transmitimos y que llevan a la confusi\u00f3n sobre la importancia de tomar contacto con la misma y no negarla, maquillarla o confundirla. Si quieres reflexionar sobre algunas formas de c\u00f3mo aprender a traspasar esta emoci\u00f3n tan intensa y que tanto da\u00f1o puede causar a nuestra salud, \u00a1acomp\u00e1\u00f1anos en nuestra pr\u00f3xima entrada!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexion\u00e1bamos en la entrada del mes pasado sobre la relaci\u00f3n entre nuestras carencias, la satisfacci\u00f3n de nuestras necesidades, la frustraci\u00f3n y el enfado. Vamos a centrarnos hoy en esta \u00faltima. 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