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Ejercicio y trabajo motor con mi princesa con TEA

Valeria Kiselova

Valeria Kiselova

Mi princesa empezó a andar muy tarde. A nuestro pediatra no le preocupaba ningún otro hecho en sí, pero al ver que la niña tenía casi 18 meses y no andaba, nos sugirió ir al neuropediatra. Así empezó la aventura en búsqueda del diagnóstico.

Sin embargo, nuestra niña empezó a andar sola, justamente con 18 meses. En ese momento percibimos que en todo lo que ella quería hacer, se sentía insegura. No tenía la actitud típica de los niños que se atreven a hacer lo que sea sin pensar. Ante cada paso que quería dar analizaba mucho cualquier condición u objetivo. Hay niños con autismo que no perciben los peligros que hay a su alrededor. Nuestra princesa al revés, todo lo consideraba un peligro, lo que evidentemente retrasaba su desarrollo motor y cognitivo. No quería probar nada nuevo, no quería caminar por caminos nuevos, cualquier nueva actividad significaba un rechazo por su parte.

Motricidad gruesa y ejercicio

Las actividades que nos ayudaron a desarrollar la motricidad gruesa fueron sobre todo los paseos por la playa, los baños en el mar y en la piscina y bailar con vídeos de fondo repitiendo movimientos. La natación fue una de las actividades que más le gustaba a nuestra niña. Le compramos un flotador que se ponía en la espalda y así poco a poco aprendió a nadar. Al no querer obedecer órdenes, era difícil enseñarle movimientos, pero ella sola se daba cuenta de qué era lo que tenía que hacer para moverse en el agua.

En casa tenemos una cama elástica para saltar. Con dos años y medio, nuestra niña no sabía saltar. Saltábamos con ella, para provocar que ella imitara nuestros movimientos. Primero saltábamos con las dos piernas, luego con una. En cuanto aprendió a saltar, fue una de sus actividades preferidas durante muchos meses: le relajaba y le quitaba la ansiedad.

También compramos pelotas grandes sobre las que se subía y saltaba, raquetas para jugar al bádminton, anillas para lanzar e hicimos un columpio. En el colegio asiste a las clases de psicomotricidad y la llevábamos al polideportivo a realizar algunas actividades adicionales. Ahora estamos intentando a enseñarle a montar en bicicleta y patín. Sin embargo, no tuvimos grandes problemas en la motricidad gruesa. Cuando aparecen, hay que buscar ayuda de los especialistas.

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