Informe PISA 2025: la educación a nivel mundial sigue en tendencia decreciente y España no escapa a la tendencia

Refuerzo de Lengua y matemáticas de Primaria

El nuevo Informe PISA 2025 ya está aquí y sus resultados vuelven a encender las alarmas sobre el rendimiento educativo a nivel internacional.

Este nuevo informe pone de manifiesto una realidad preocupante: el rendimiento continúa descendiendo en buena parte de los países participantes, especialmente en matemáticas y comprensión lectora. Y España tampoco escapa a esta tendencia.

Y es que, los resultados de PISA 2025 confirman que el deterioro observado en los últimos años no fue únicamente un efecto puntual de la pandemia como se dedujo del anterior informe.

En el conjunto de países de la OCDE, la puntuación media en lectura ha descendido 28 puntos desde 2015, mientras que en matemáticas la caída alcanza los 22 puntos.

Y no es cosa de un país o un conjunto de países en específico, ya que, son numerosos los países que están experimentando dificultades para mantener los niveles de aprendizaje alcanzados en años anteriores, y por tanto, el problema no se limita a un determinado sistema educativo en particular.

¿Qué está pasando con las competencias básicas?

Las tres competencias evaluadas están estrechamente relacionadas con aprendizajes fundamentales para la vida académica y personal:

  • Lectura, para comprender, interpretar y valorar información.
  • Matemáticas, para comprender y resolver problemas de la vida cotidiana.
  • Ciencias, para interpretar fenómenos y tomar decisiones basadas en evidencias.

El retroceso simultáneo en varias de estas áreas plantea una cuestión importante: ¿estamos consiguiendo que los estudiantes adquieran realmente los conocimientos y competencias básicas que necesitan?

PISA no responde por sí solo a esta pregunta, pero sí proporciona una señal de alerta que los sistemas educativos deberían analizar con atención.

En el caso de España, esta tampoco consigue escapar de esta tendencia internacional.

En PISA 2025, nuestro país obtiene:

MateriasEspañaMedia OCDE
Ciencias477482
Matemáticas457463
Lectura451461

Además de esta comparativa, estaría la evolución respecto a PISA 2022.

En matemáticas, España pasa de 473 a 457 puntos, mientras que en lectura desciende de 474 a 451 puntos.

En ciencias, en cambio, pasa de 485 a 477 puntos, aunque la OCDE considera que el resultado se mantiene aproximadamente en el mismo nivel que en 2022 desde el punto de vista estadístico.

Por tanto, el mayor retroceso español en este último ciclo se concentra especialmente en lectura y matemáticas.

Aumenta el alumnado con dificultades de aprendizaje

Si comparamos los resultados actuales con los de 2015, aumenta considerablemente el porcentaje de estudiantes españoles que no alcanza el nivel básico de competencia.

El incremento del alumnado situado por debajo del Nivel 2 ha sido de:

  • 15 % en lectura.
  • 11% en matemáticas.
  • 6% en ciencias.

Estos datos ayudan a entender por qué no deberíamos interpretar PISA únicamente como una competición de posiciones entre países.

Más allá de saber si España ocupa un puesto determinado en el ranking, una de las cuestiones realmente importantes es cuántos estudiantes están teniendo dificultades para alcanzar unas competencias mínimas.

La otra cara de la moneda es el alumnado de alto rendimiento.

En España, solamente alrededor del 4 % del alumnado alcanza los niveles más altos de competencia tanto en matemáticas como en ciencias, frente al 8 % y 7 % respectivamente en el promedio de la OCDE.

En lectura, el porcentaje español que alcanza el Nivel 5 o superior se sitúa en apenas el 2 %, frente al 6 % de media en la OCDE.

Esto significa que el reto educativo tiene dos dimensiones diferentes: necesitamos reducir el número de alumnos que se quedan atrás, pero también conseguir que aquellos con mayor capacidad puedan desarrollar todo su potencial.

La equidad sigue siendo uno de los puntos fuertes de España

No todo son malas noticias.

Uno de los aspectos en los que España presenta una posición relativamente favorable es la equidad educativa.

La diferencia de rendimiento en ciencias entre el 25 % de estudiantes con una situación socioeconómica más favorable y el 25 % más desfavorecido es de 71 puntos en España, frente a los 85 puntos de media en la OCDE.

Esto indica que, aunque existen diferencias relacionadas con el contexto socioeconómico, estas son menores que en muchos otros sistemas educativos.

Por tanto, los resultados de PISA 2025 dibujan una situación compleja: España obtiene resultados bajos, pero presenta niveles de equidad relativamente positivos.

El bienestar y la actitud hacia el aprendizaje también importan

PISA 2025 no se limita a medir conocimientos académicos.

La nueva edición también analiza diferentes aspectos relacionados con la actitud de los estudiantes hacia el aprendizaje. Y aquí encontramos algunos datos positivos para España.

El alumnado español presenta un nivel de perseverancia ante el aprendizaje superior a la media de la OCDE, así como un nivel de curiosidad hacia el aprendizaje de las ciencias también superior al promedio internacional.

Además, los estudiantes españoles manifiestan un sentido de pertenencia al centro educativo superior a la media de la OCDE.

Son datos importantes porque recuerdan que el rendimiento académico no puede analizarse de manera aislada. La motivación, la perseverancia, el sentimiento de pertenencia y el entorno educativo también forman parte de la experiencia de aprendizaje.

PISA 2025 y el reto de la tecnología

Esta edición incorpora además una novedad especialmente interesante: el aprendizaje en el mundo digital.

PISA analiza cómo los estudiantes utilizan herramientas digitales para aprender y resolver problemas, una cuestión cada vez más importante en un contexto en el que la inteligencia artificial forma parte de la vida cotidiana.

Y aquí aparece una conclusión que merece especial atención: más tecnología no significa necesariamente más aprendizaje.

La OCDE señala que el uso de herramientas digitales debe realizarse de manera intencionada y moderada. El uso excesivo o destinado al ocio durante las clases se relaciona con peores resultados.

Al mismo tiempo, los estudiantes que utilizan inteligencia artificial para aprender y que reciben orientación para evaluar la calidad de la información generada pueden obtener mejores resultados que aquellos que no reciben este tipo de formación.

Puntos claves para Editorial GEU

Desde Editorial GEU queremos aportar nuestra visión sobre los puntos donde deberíamos trabajar toda la comunidad educativa:

  • Reforzar la comprensión lectora.
  • Mejorar la competencia matemática.
  • Reforzar los aprendizajes básicos
  • Reducir el número de estudiantes que no alcanzan los niveles básicos.
  • Favorecer el desarrollo del alumnado con mayor rendimiento.
  • Mantener y mejorar los niveles de equidad educativa.
  • Utilizar la tecnología y la inteligencia artificial como herramientas de aprendizaje, no como sustitutos del esfuerzo y la comprensión.
  • Seguir apoyando al alumnado para desarrollar la perseverancia y la motivación necesarias para aprender.

Y es que, los resultados de PISA 2025 nos recuerdan algo que a veces queda en segundo plano: antes de enfrentarnos a los grandes retos tecnológicos y educativos del futuro, necesitamos garantizar unos buenos cimientos.

Leer y comprender lo que leemos. Resolver problemas matemáticos. Interpretar información. Comprender fenómenos científicos. Aprender a razonar y aplicar los conocimientos a situaciones nuevas.

Son habilidades fundamentales para continuar aprendiendo a lo largo de la vida.

Desde el ámbito educativo, familias, docentes y centros tienen un papel fundamental para conseguirlo. El refuerzo de estas competencias no debe entenderse únicamente como una respuesta ante las dificultades, sino como una parte esencial del proceso educativo.

El nuevo Informe PISA vuelve a poner estos aprendizajes en el centro del debate. Y quizá esa sea una de sus principales conclusiones: si queremos preparar a nuestros hijos e hijas para un mundo cada vez más complejo, primero debemos asegurarnos de que cuentan con unas competencias básicas sólidas sobre las que seguir construyendo el futuro.